viernes, 14 de septiembre de 2018

amor trasvestido

Uno de mis fetiches, uno de mis placeres culpables, uno de mis gustos prohibidos, es la admiración de travestis y shemales. Me resulta demasiado atractivo un hombre vestido y pintado como mujer. Un hombre que en su transformación parezca una mujer, que se vea delicada y bella a pesar del tamaño de sus manos o el timbre de su voz; que se siga viendo bella a pesar de mostrar un enorme falo erecto.

Descubrí el placer prohibido que me producía un hombre disfrazado de bellísima mujer en la película Doberman, con Sonya, aquel compañero de grupo del delincuente con apodo canino. El tipo que se podía mostrar tal cual era cuando estaba con sus amigos, transformado en una bellísima morena que admiré en silencio y que probablemente puso erecto mi pene.


Luego fue otra película la que me mostró otra bellísima travesti. Flawless, con el talentosísimo difunto Philip Seymour Hoffman. No era él/ella, era una de sus amigas, otra morena preciosa que me hizo tragar saliva mientras pensaba en lo delicioso que sería besarla.

Años después supe la diferencia entre un travesti y un transexual y aunque no tengo predilección entre ellas, o sea que no me importa si este hermoso ser mitad mujer mitad hombre tiene o no pechos, lo que se encuentra en la red son sobretodo transexuales.

El bendito internet te pone al alcance de un clandestino click la imagen de lo que sea que se te antoje ver, así que encontrar bellísimas mujeres con pene no es difícil. De cuantas bellezas me he hecho adicto. Aquí unas cuantas de mis bellas shemales:













































lunes, 3 de septiembre de 2018

El recuento de los años II

Me puse a escribir el posteo pasado, con una cierta idea de hacia donde quería ir al escribir, no sé si estaré repitiendo cosas que ya he dicho, pero siento la necesidad de seguir tecleando esto que se aferra a salir. Letras que se llaman unas a las otras y que parecen no descansar.

Decía que en los años recientes fui asiduo asistente a los chats de ligue homosexual, lugares donde puedes encontrar todo tipo de personas, desde curiosos que se jactan de heterosexuales y machines, deseosos por tener una verga en la boca, o donde sea, hasta quien busca encontrar quien se muestre desnudo para él, o mostrarse ambos, pasando por los clásicos y molestos calientahuevos, que para mala suerte son muchísimos.

Y la verdad es que le entré a casi todo. Al chat por skipe. Desde la plática riquísima por el micrófono viendonos todo, enseñando lo que tengo, viendo sus deseosos penes, hasta masturbaciones mutuas totalmente excitados. Aquí descubrí el placer de que me vieran. Ante el aburrimiento cedí al primero que me pidió verme el culo, le di mi cuenta de skipe e hice lo que me pedí, siendo que antes había rechazado a todos los que pedían la posibilidad de verme por la cámara.

El sexo escrito me satisface mucho. El armar una historia mutua llena de pasión y encuentros prohibidos, donde tras una mirada cómplice voy y me entrego a un desconocido al que complasco en todo lo que me pide, al que por escrito mamo la verga y beso apasionado, al que ofrezco mi culo y recibo su pene erecto y deseoso, el que me oma todas las veces que desea. Incluso muchas veces jugué yo el rol del activo ante la excesiva demanda de hombres buscando pene, y también cumplía y también me excitaba cogiendomelos por escrito.

Tuve sexo por teléfono, igual en ambos roles. Las primeras veces teminando en una sublime eyaculación donde yo estaba completamente excitado. Es que escuchar la voz del otro que te dice eso que quieres oir, excitado, que se excita a su vez con cada cosa que le dices y con tus gemidos por el provocados. Dios es grandioso.

Y algunas veces coincidí con alguien que estaba igual de caliente y deseoso que yo. Y terminamos en una cama cogiendo. Con algunos muy rico, con otros excelente, con algunos más algo totalmente olvidable. Qué hacemos, así es esto.