martes, 5 de febrero de 2019

placeres

La verdad es que todo este asunto de la bisexualidad, de mi bisexualidad, ha sido una enorme sorpresa. Uan buena sorpresa si lo veo desde la perspectiva de todo el placer que he experimentado, un placer no excento de la culpa que me producía verme fuera de la norma social. 

Hay un abismo de diferencia entre el estar con un hombre y una mujer. Algunos me preguntan con quien me gusta más estar, y la verdad es que no puedo elegir si me gusta más acostarme con un hombre o con una mujer. La verdad es que depende de la persona. Hay algunas mujeres con las que he tenido encuentros fantásticos llenos de placer, y otras con las que no tanto. Y lo mismo con hombres, he tenido encuentros deliciosos con algunos hombres, que sí han sido más satisfactorios que los que he tenido con algunas mujeres. Y al revés, ha habido relaciones con dos o tres mujeres a las que no cambiaría por ningún hombre.

No sé si son tantos años de haber sido hetero o si es el prejuicio social el que habla. Será que me sigue gustando más penetrar y dominar que ser penetrado y dominado. Eso es lo de menos, puedo gozar a ambos sexos. Hay hombres con los que he compartido besos increíbles y otros con los que he tenido besos mediocres e insatisfactorios. Pero lo mismo con mujeres.

Hace tiempo que me acepto como bisexual, que sé que disfruto y quiero ambos goces, ambos roces, ambos toques, ambos sexos. 


miércoles, 9 de enero de 2019

Reflexiones I

Creo que han cambiado bastante las cosas en lo que respecta a mi vida como persona bisexual. En primer lugar eso de considerarme heteroflexible duró demasiado poco ya que tuve una especie de enamoramiento con un chico con el que el sexo fue muy especial. De hecho, debo confesar que es el único hombre que me ha penetrado sin preservativo; lo dejé hacerlo el día que lo conocí después de una sesión de sexo tan apasionada y deliciosa en la que nos conectamos de una manera que pocas veces debe ocurrir. Luego de una rica plática y demasiados besos me puse sobre el y entre beso y beso me fui mojando el culo hasta que su erecto pene volvió a entrar pero ahora directamente en mi deseoso ano que lo pedía a gritos. Mis nalgas jugando con su pene mientras me lo comía a besos hasta que volvió a estar dentro de mi. Lo hice consciente, sabía que no era correcto porque era la primera vez que estaba con él y en verdad no lo conocía, pero era tal la calentura y la lujuria que me provocó que casi no dudé en intentar tenerlo sin intermediarios. Él no dijo nada, no protestó. No sé si igual que yo le valió hacerlo sin condón o si la pasión le impidió pensar en ello, pero estuve montandolo un buen rato, yendo por más deliciosos besos, estallando de lujuria y placer.

Ya abrazados en la cama se lo dije: Cojimos sin condón mi amor, Es cierto, me dijo casi sin preocupación, Yo quería tenerte dentro sin condón pero creí que me dirías algo, como no dijiste nada yo tampoco, Ni me di cuenta. Luego de muchos más besos y caricias en su cama, diciéndonos cuánto nos gustábamos y cuánto lo habíamos gozado me invitó a pasar la noche con él, por alguna razón que no recuerdo ahora al final no quise hacerlo. 

Tiempo después me quedé pensando que quizá el haber sido sincero con él confesándole mi bisexualidad y mi relación actual, aunque casual, con una mujer, lo que hizo que eso que empezó de forma tan maravillosa y apasionada no prosperara y no se convirtiera en lo que meses después anhelé: una relación homosexual clandestina. La verdad es que yo lo estuve buscado como adolescente enamorada, escribiendole tantas veces por facebook a pesar de recibir pocas respuestas suyas. Eso no importaba, yo quería verlo de nuevo.

Nos vimos otras dos veces, con sesiones casi tan apasionadas como la primera, que al ser la primera fue más especial por todo lo que implicaba. En esa tercera visita que le hice continué haciendo cosas que jamás había hecho. Es obvio decir que seguimos cogiendo sin condón, y ese día probé su pene luego de haber estado dentro de mi ano; luego de haberme dado de perrito me pidió que se lo mamara, a lo que accedí sin reparos y sin dudar a pesar de saber donde acababa de estar su amado pene. Para mi sorpresa no sabía mal ni me resultó asqueroso de ninguna manera. Antes de que me pusiera en cuatro para poseerme me dijo que quería grabarnos, y por supuesto le dije que sí, así que con su celular grabó como nos besábamos y como luego yo mamaba su hermoso miembro como el amante enamorado que en ese momento ya era. Porque luego de esa riquísima cogida ya no tenía dudas de que quería ser su novio, que el fuera mi hombre. Era soltero y que el sea totalmente de closet me resultaba demasiado atractivo.

Pero entonces se fue de vacaciones ya que es un estudiante foraneo, y para mi mala suerte, cuando casi se terminaba mi impaciente espera, luego de saludarlo por face, como seguido hacía, me dijo que había empezado una relación con alguien y que quería serle fiel, yo le dije que lo entendía y que no se preocupara, pero él me bloqueó. 

Y me quedé así, enamorado y abandonado.


domingo, 11 de noviembre de 2018

la hermosa travesti

La verdad es que con los únicos transexuales y travestis con los que he estado han sido prostitutas. Cosa que no me enorgullece pero no he tenido más remedio ante el deseo por esos bellísimos seres con tetas y vergas. 

Quizá si frecuentara algún bar o antro gay pudiera encontrar travestis con los que ligar y ver si tengo suerte. Pero eso está completamente descartado ya que no me arriesgo a que me vean y descubran esa parte de mi.

A veces disfruto simplemente mirándoles. Paso por la calle donde acostumbran estar, despacio, contemplandolas extasiado. Mirando como me miran esperando que las llame para hacer una pequeña transacción.

La primera con la que estuve fue un travesti. Aunque debo decir que en mi inexperiencia pensaba que era mujer. Pero es que era hermosa. Un mujerón encantador. Una preciosidad de piernas largas y carita hermosa. Ya en el carro, cuando puso su mano sobre la mia vi el tamaño. Llevé mi mano a sus piernas y las acaricié, completamente excitado, luego la subi poco a poco hasta sentir su verga guardada.

Imagino que le cai bien o quizá le gusté porque le dije que quería besarla en la boca y me permitió hacerlo. Y lo hice mucho. También bajé a mamar su enorme verga, que se puso dura ante mis caricias y mis besos.

Y así estuvimos una hora juntos, con nuestros cuerpos completamente unidos. Entre besos y caricias, y una agradablísima plática. Fue fantástico.

Me hubiera gustado seguir en contacto con ella/el.


Era algo así de hermoso

miércoles, 10 de octubre de 2018

deseos y remordimientos

Recuerdo que hace casi 20 años, cuando comenzaba a fantasear con el sexo homosexual e imaginaba lo rico que sería tener un pene dentro o chupándolo, al pasar la excitación y el deseo venía la culpa. Una culpa juzgona que me calificaba de pervertido sin remedio, a menos que pensara en lo mal que estaba tener esos pensamientos y esperara que no se repitieran. Cosa que evidentemente no pasó ni creo que pase jamás.

Era entonces un católico devoto temeroso de dios, y como buen creyente pensaba que el deseo de sexo con un hombre era un pecado muy grave. Desde chico había escuchado que dios condenaba a los homosexuales al castigo eterno, y aunque la idea del infierno me parecía más un cuento para espantar niños sí creía que a mi dios no le gustaba saber que deseaba ser penetrado por otro hombre.

Así que después de imaginar que ese al que había conocido recién me podía poseer y dar placer venía la culpa y el remordimiento. 

Debo decir que el remordimiento con dios presente se fue pronto, aunque quedó el puro remordimiento por pensar que en efecto era un pervertido retorcido. Y cuántas veces sentí culpa después de una sesión sexual en el chat, por cámara o en la cama de alguien.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

La gente del chat III

Creo que el tiempo pasado en la sala de chat del sexo gay, además de proveerme de horas y horas de gran placer y de haberme sacado demasiado semen, me ha dado la posibilidad de explayarme completamente, me ha permitido desahogarme y decir lo que pienso, de poder expresar lo que siento, y de ser absolutamente sincero sobre lo que siento y lo que he vivido en torno al sexo entre hombres.

Ha habido veces que he tenido la suerte de encontrar entre tanta hormona virtual a alguien con quien platicar con total libertad sobre esto que sentimos algunos hombres que creíamos ser heterosexuales. Y nos platicamos lo que sentimos y como fue nuestro primer encuentro, sobre lo que nos gusta y lo que no, sobre nuestros deseos y experiencias. Y quisieras tenerlo aquí junto a ti y que la plática se diera después del revolcón, entre besos y caricias.

Eso no ha sido común. Eso de encontrar a alguien en tu misma situación. A alguien a quien no tienes que explicarle eso que dice no entender y que no concibe. Alguien que piensa que eres un gay que no se acepta y que por eso usa el adjetivo de bisexual pero nunca ha estado con una mujer. O a esos otros que no pueden entender como te guste estar con mujeres y penetrarlas y al mismo tiempo estés buscando quien te penetre a ti. Pero que no solo te penetre, sino que te bese mientras te hace el amor.

Pero, a pesar de la compañía encontrada en esa impredecible sala de chat, es bastante agradable poder platicar con sinceridad sobre eso que tienes que esconder a tus personas cercanas porque no ves la manera en que puedan entender que te guste el sexo con hombres al mismo tiempo que tienes deseos por cualquier mujer.


viernes, 14 de septiembre de 2018

amor trasvestido

Uno de mis fetiches, uno de mis placeres culpables, uno de mis gustos prohibidos, es la admiración de travestis y shemales. Me resulta demasiado atractivo un hombre vestido y pintado como mujer. Un hombre que en su transformación parezca una mujer, que se vea delicada y bella a pesar del tamaño de sus manos o el timbre de su voz; que se siga viendo bella a pesar de mostrar un enorme falo erecto.

Descubrí el placer prohibido que me producía un hombre disfrazado de bellísima mujer en la película Doberman, con Sonya, aquel compañero de grupo del delincuente con apodo canino. El tipo que se podía mostrar tal cual era cuando estaba con sus amigos, transformado en una bellísima morena que admiré en silencio y que probablemente puso erecto mi pene.


Luego fue otra película la que me mostró otra bellísima travesti. Flawless, con el talentosísimo difunto Philip Seymour Hoffman. No era él/ella, era una de sus amigas, otra morena preciosa que me hizo tragar saliva mientras pensaba en lo delicioso que sería besarla.

Años después supe la diferencia entre un travesti y un transexual y aunque no tengo predilección entre ellas, o sea que no me importa si este hermoso ser mitad mujer mitad hombre tiene o no pechos, lo que se encuentra en la red son sobretodo transexuales.

El bendito internet te pone al alcance de un clandestino click la imagen de lo que sea que se te antoje ver, así que encontrar bellísimas mujeres con pene no es difícil. De cuantas bellezas me he hecho adicto. Aquí unas cuantas de mis bellas shemales: