martes, 15 de noviembre de 2016

Después de la primera vez

Después de ese sensacional encuentro en un hotel de paso de la Ciudad de México, como he comprobado que le pasa a muchos que empiezan a explorar su bisexualidad, me sentí algo culpable por haber tenido sexo con otro hombre. Por un momento pensé que no quería hacerlo de nuevo, pero eso sólo era una manifestación de la culpa que sentía. 

Pero esa culpa se pasa rápido, porque creo que desde el momento en que quieres explorar el sexo con hombres ya eres bisexual, sólo hace falta vencer los prejuicios que tienes, el miedo a ser descubierto y otras tantas telarañas que te rondan los pensamientos. Recordaba el encuentro con ese "amigo" y me excitaba. Me masturbaba recordando lo que hicimos y deseando más. 

Unas semanas después, con el gusanito del sexo homosexual despierto, me metí a una sala de chat gay para buscar más posibilidades, al hacerlo encontré un lugar de mucho placer y en el que encontraría muchas cosas más. Ahí están reunidos todos los tipos de personalidades gay y bisexuales. Y si tienes algo de suerte, encuentras a alguien que quiere lo mismo que tú.

En ese tiempo entraba tres o cuatro veces a la semana a la sala de chat, aunque no siempre entraba a lo mismo. A veces sólo entraba porque me sentía excitado, buscando algo de ciber sexo. A veces entraba buscando sexo, y decidía entre poner el nick de pasivo o de curioso. Generalmente tenía más atención cuando ponía lo de curioso, creo que a todos les gusta la posibilidad de estrenar a alguien. 

Me hice fan del sexo escrito. Me ponía super caliente escribir sobre cosas que supuestamente hacía con alguien más.

Y ahí, en ese universo de los chats homosexuales también descubrí otras muchas cosas más. Pero eso lo contaré luego.

Hasta el próximo relato.

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