martes, 3 de julio de 2018

El otro lado de la cama


Una de las premisas de esta divertida película es que todos somos bisexuales. O bien, que todos estamos propensos a sentir deseos por alguien de nuestro mismo sexo, y por ejemplo, en un momento en que nuestros prejuicios estén dormidos como cuando estamos ebrios, dejemos correr nuestra livido en libertad y buscar calor corporal sea de un hombre o una mujer (pienso que una buena cantidad de primeros encuentros homosexuales se dan al auspicio del alcohol).

Yo ya he dicho antes, encontré el placer por el sexo con el sexo opuesto totalmente sobrio, primero con puros deseos y luego experimentando eso con lo que tanto había fantaseado. Y tras probar, me gustó. 

Luego descubrí que lo que yo era se llamaba heteroflexible, que es el gusto por el sexo con alguien de tu mismo sexo pero sin posibilidad de una relación. Solamente algo netamente sexual. 

Finalmente el como se le nombre es lo de menos, uno debe experimentar eso que quiere como quiere sin ponerle etiquetas o dejarse influenciar por lo que se supone que debe ser y lo que no. 

La cosa es que tuve hace tiempo un encuentro con alguien que me hizo cuestionarme todo este asunto de solo sexo homosexual sin posibilidad de sentimientos por otro hombre. Un hombre casi 20 años menor que yo con quien la experiencia sexual fue algo maravilloso en muchos sentidos: desde los besos apasionados con todo el tiempo para gozarlos y que siguieron todo el tiempo que estuve con el, las caricias y el faje apasionadisimos, el sexo oral, la penetración, todo. 

Fue un encuentro maravilloso con alguien a quien encontré por casualidad y que tras varias charlas se decidió a invitarme a su cuarto para gozarnos mutuamente. No puedo decir que estoy enamorado pero si tengo una especie de obsesión por este chico. Es como se imaginarán la mejor relación sexual con un hombre que he tenido, y quiero más. Quiero ser su pareja clandestina, quiero ser el único con quien se meta en su cama y quien le de placer. Quiero ser su hombre.

Así que si hablamos de etiquetas, debo quedarme solo con la de bisexual.





Incluso, la cuarta vez que estuvimos juntos dejé que me grabara mientras se la chupaba y mientras me penetraba. Igual si estoy enamorado.

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